El plan energético de España: tener un amigo en Argel y cruzar los dedos
El miércoles 26 de marzo, el ministro de Exteriores viajó a Argel y volvió con un acuerdo: España va a recibir un 10% más de gas a través del Medgaz, el gasoducto que nos conecta directamente con Argelia por debajo del Mediterráneo. Suena bien. Más gas, más seguridad, todos contentos.
Pero si te paras a pensarlo dos segundos, lo que realmente dice ese acuerdo es otra cosa: que seguimos apostando todo a la misma carta.
El amigo en Argel
Vamos con los números. El 34,5% de todo el gas que entra en España viene de Argelia. Es nuestro mayor proveedor, por delante de Estados Unidos, Nigeria o Qatar. Y todo ese gas llega por un solo sitio: el Medgaz, un tubo de 210 kilómetros que cruza el fondo del mar desde la costa argelina hasta Almería.

¿Y el otro gasoducto? El que iba por Marruecos tenía una capacidad de 12 bcm al año — más que el Medgaz. Pero lleva cerrado desde octubre de 2021, cuando Argelia rompió relaciones con Marruecos por el tema del Sáhara. Así que pasamos de tener dos tuberías a tener una. Y ahora esa única tubería es la que tiene que alimentar a un tercio del país.
El Medgaz es propiedad de Sonatrach (la petrolera argelina, con el 51%), Naturgy y BlackRock. El acuerdo recién firmado promete exprimir un poco más su capacidad: unos 1.000 millones de metros cúbicos extra al año. Está bien, pero no cambia el problema de fondo.
Cruzar los dedos
Porque el problema de fondo es este: dependemos de un solo país y de un solo tubo.

En 2022, Argelia nos dio un susto de verdad. Congeló las relaciones diplomáticas con España después de que el Gobierno apoyara el plan de Marruecos para el Sáhara. El embajador volvió a casa, se suspendió el tratado de amistad, y durante meses nadie sabía si el gas iba a seguir llegando. Spoiler: siguió llegando, porque a Argelia también le interesa vendernos gas. Pero el mensaje quedó claro: esto puede cambiar.
Y ahora súmale la guerra de Irán. Desde que empezó el conflicto, el precio del gas ha subido un 55% y la inflación en España ha saltado al 3,3%. El estrecho de Ormuz — por donde pasa el 20% del GNL mundial — está bajo tensión. Y aunque a nosotros nos llega más gas por tubería que por barco, cuando el mercado global se pone nervioso, los precios suben para todos.
Hay otro factor que pocos mencionan: Argelia cada vez consume más gas internamente. Su población crece, su industria crece, y eso significa que a largo plazo podría tener menos gas para exportar. No es un problema de hoy, pero sí de mañana.
¿Y mi factura?
El Gobierno ha reaccionado rápido, hay que reconocerlo. El 20 de marzo aprobó un paquete anticrisis de 5.046 millones de euros con medidas que notas directamente en el bolsillo:

Estas medidas están vigentes hasta el 30 de junio. Si quieres ver el desglose completo y cuánto ahorras en una factura tipo, lo explicamos en detalle en el artículo sobre el plan anticrisis aprobado.
Pero seamos realistas: esto es un parche. Baja los impuestos para que la subida no duela tanto, pero no soluciona el problema de fondo. Si mañana Argelia decide renegociar condiciones o si el Medgaz tiene una avería, ¿qué hacemos?
El plan B son las 6 plantas de regasificación que tiene España repartidas por la costa — la mayor infraestructura de GNL de Europa. Pueden recibir gas licuado por barco desde 14 orígenes distintos: EEUU, Qatar, Nigeria, Trinidad y Tobago… El problema es que ese gas llega más caro que el de tubería. Y en un escenario de crisis global, todos los países compiten por los mismos barcos.
Las reservas están ahora al 56% de capacidad, que es un colchón razonable. Pero no infinito.
El lado bueno (que lo hay)
Ahora viene la parte que debería tranquilizarte un poco. España no está tan mal como parece si miras la foto completa.

Las renovables ya generan el 56% de toda la electricidad del país. España añadió casi 9.000 MW de potencia renovable solo en 2025. Y lo más importante: el gas solo marca el precio de la luz en el 15% de las horas. En otros países europeos ese porcentaje es mucho mayor, lo que significa que cuando el gas sube, a ellos les duele más.
Dicho de otra forma: para la electricidad, España está mejor protegida que la mayoría de Europa. El problema es todo lo demás. La calefacción, el agua caliente, la cocina — ahí seguimos quemando gas. Y ahí es donde la dependencia de Argelia se nota de verdad.
Qué puedes hacer tú
No puedes negociar con Argelia ni construir un gasoducto. Pero sí puedes proteger tu bolsillo.

La clave es no actuar por pánico. Revisa qué tienes, compara con calma, y si puedes permitirte una inversión a medio plazo (aerotermia, placas solares), este es buen momento: los incentivos fiscales están ahí y el IVA reducido ayuda.
Si quieres entender mejor qué tipo de tarifa de gas tienes y cuál te conviene, echa un vistazo a nuestra guía sobre la tarifa TUR y la crisis de Ormuz. Y si lo tuyo es la luz, la guía de tarifas 2.0TD te ayuda a elegir la mejor opción.
La mejor estrategia energética no es cruzar los dedos. Es entender qué tienes, reducir lo que puedas y diversificar antes de que no quede otra.
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