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IVA de la luz en 2025: vuelta al 21% y cómo afecta tu factura

· 6 min lectura · RadarEnergía

El 1 de enero de 2025 entró en vigor uno de esos cambios que no hacen ruido hasta que miras la factura: el IVA de la luz vuelve al 21%. Se acabó el periodo anticrisis que arrancó en junio de 2021 con aquella primera rebaja al 10% y que llegó a tocar suelo en el 5% durante los peores meses de la guerra en Ucrania. Si en 2024 pagabas un 10% de IVA sobre tu factura eléctrica, en 2025 pagas un 21%. La diferencia es de once puntos porcentuales y se nota en cualquier hogar.

En esta guía te explico de forma directa qué ha cambiado, el recorrido histórico del impuesto, cuánto te va a costar en euros reales, sobre qué componentes de la factura se aplica exactamente, y qué puedes mover tú para compensar la subida. Sin adornos: datos, números y acciones.

Cuatro años de montaña rusa fiscal

El IVA eléctrico no ha parado de moverse desde 2021. Lo que empezó como una medida puntual para contener la subida del pool mayorista (entonces en máximos por la escalada del gas) se fue prolongando a base de reales decretos-leyes hasta convertirse en algo casi estructural. Pero todo parche tiene fecha de caducidad.

Tabla con la evolución histórica del IVA de la electricidad en España entre 2021 y 2025

El recorrido, en corto: antes de junio de 2021 el IVA de la luz era del 21% sin matices. Con la subida del precio mayorista, el Gobierno lo bajó primero al 10%. En julio de 2022, tras la invasión de Ucrania y el shock del gas, se recortó aún más hasta el 5%. En 2023 arrancó un calendario de salida progresiva (pasando del 5% al 10% según un disparador ligado al precio del pool), y en 2024 se consolidó el 10% como tipo transitorio. La Ley 7/2024 cerró ese calendario y devolvió la electricidad al tipo general del 21% desde el 1 de enero de 2025. Se cumplió el guion, aunque pocos hogares lo tenían apuntado.

Cuánto sube tu factura en euros reales

La cifra en abstracto (“once puntos más de IVA”) suena manejable hasta que la cruzas con tu consumo. El impacto depende básicamente de dos variables: cuántos kWh gastas al mes y qué peso tienen los componentes variables sobre los fijos en tu tarifa. Cuanto más consumes, más kilos se lleva el IVA.

Comparativa del coste anual para hogares pequeño, medio y gran consumidor con IVA al 10% vs 21%

Hablando en plata: un hogar pequeño de 150 kWh/mes (pensemos en un piso de una o dos personas) pasa de pagar unos 48 €/mes con IVA al 10% a rozar los 53 €/mes con el 21%. En un año son aproximadamente 58 € extra. Un hogar medio de 270 kWh/mes se va de 82 €/mes a 90 €/mes, unos 98 €/año más. Y un gran consumidor de 450 kWh/mes (vivienda grande, climatización eléctrica, coche enchufable) salta de 135 € a 148,50 €, con un sobrecoste anual cerca de los 162 €. Son estimaciones medias sobre factura total con impuestos, pero te sirven para saber en qué rango te mueves antes de que te llegue la primera factura del año.

Sobre qué se aplica exactamente el IVA

Aquí hay un detalle técnico que suele pasar inadvertido y que conviene tener presente: el IVA no se aplica solo sobre la energía consumida. Se aplica sobre toda la base imponible, que es la suma de todos los conceptos previos a la fila del impuesto. Y esa base incluye otro impuesto dentro.

Diagrama del flujo de cómo se aplica el IVA del 21% sobre la base imponible de la factura eléctrica

En orden: primero se suma el término fijo de potencia (lo que pagas por tener kW contratados aunque no enciendas nada), el término variable (los kWh que consumes al precio de tu tarifa) y el impuesto especial de electricidad (5,11% fijado por la Ley 38/1992). Con esa suma se calcula la base imponible. Sobre esa base se aplica ahora el 21% de IVA. El resultado es tu factura final.

Fíjate en el detalle: el IVA grava la factura con el impuesto especial ya incluido. Es un impuesto que pega sobre otro impuesto — lo que los fiscalistas llaman efecto cascada. No es ilegal ni nuevo (pasa en casi todos los sectores regulados), pero explica por qué la vuelta al 21% se siente más fuerte de lo que parecería con una regla de tres simple. Cualquier otro cargo que se añada antes del IVA multiplica el efecto.

Cinco formas de amortiguar la subida

Esquivar el IVA del todo no se puede, salvo que dejes de consumir luz del sistema. Lo que sí puedes hacer es optimizar las variables que controlas para que la base imponible sobre la que se aplica el 21% sea lo más pequeña posible. Es como reducir la input de una función: si entra menos, sale menos.

Checklist con cinco acciones para amortiguar la subida del IVA eléctrico

Las cinco palancas más eficaces: (1) Revisa la potencia contratada — cada kW de más son euros fijos cada mes antes de encender nada, y ese gasto también se multiplica por 1,21 ahora. (2) Pásate a una tarifa con discriminación horaria si puedes mover lavadoras, termo o coche eléctrico al tramo valle nocturno. (3) Comprueba el bono social: si encajas en los requisitos, puedes llegar al 80% de descuento sobre la factura regulada. (4) Compara comercializadoras en el comparador oficial de la CNMC con tus consumos reales, no con simulaciones optimistas. (5) Evalúa autoconsumo solar si tu tejado o terraza lo permiten; los kWh que te autoproduces no pasan por el contador oficial y por tanto no entran en la base imponible del IVA.

Conclusión

La vuelta al 21% no es un sablazo arbitrario: es el final previsible de una excepción que duró casi cuatro años y que tenía fecha de caducidad publicada en BOE. Lo importante ahora es cuantificar el impacto sobre tu caso concreto, revisar los parámetros que sí puedes ajustar (potencia, franjas, comercializadora, autoconsumo) y dejar de asumir que la factura de 2025 se parecerá a la de 2024. No lo hará. Con los números encima de la mesa, al menos el golpe deja de ser sorpresa.

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